Mantener una buena hidratación en el deporte será un aspecto clave a la hora de valorar el nivel de rendimiento físico que hemos tenido durante el ejercicio. Durante la realización de cualquier actividad física de corta o larga duración, podríamos perder hasta 500 ml de líquido (agua corporal) en apenas treinta minutos a través de la sudoración y la exhalación. Si no se repone este nivel de líquidos, llegar a la deshidratación será algo que no se podrá evitar, y eso afectará a la salud, la intensidad y el rendimiento físico

La hidratación antes de comenzar a hacer ejercicio

En términos generales, es recomendable consumir 500 ml de agua dos horas previas al entrenamiento. Mantener un correcto nivel de hidratación antes de la actividad física es muy importante para nuestro organismo, en particular cuando se está en un ambiente cálido. Además, si el nivel de hidratación es insuficiente incluso antes de iniciar, la temperatura corporal se incrementará con mayor rapidez y el corazón deberá trabajar más intensamente de lo normal, lo cual puede tener un impacto negativo en el rendimiento deportivo e incluso provocar afecciones serias como el golpe de calor y la insolación.

La hidratación durante el ejercicio físico

Se aconseja beber agua en pequeños sorbos regularmente durante la actividad física para mantener nuestro cuerpo hidratado de forma constante. La cantidad de líquido que se debe ingerir dependerá de factores como la tasa de sudoración, la duración del ejercicio y, por supuesto, si se cuenta con la posibilidad de beber durante la práctica del ejercicio. 

La hidratación después del ejercicio

Tras finalizar cualquier actividad física, es esencial reponer los líquidos que se han perdido para volver al equilibrio, dado que esto favorecerá la recuperación muscular. Para mantener un adecuado esquema de rehidratación posterior a la práctica deportiva, es recomendable ingerir 1.5 litros de agua por cada kilogramo de peso perdido. Además, alternarlo con bebida isotónica, también conocida como bebida deportiva, es una buena combinación para los deportistas de alta intensidad no solo para reponer electrolitos, sino que también para favorecer a que el organismo absorba el líquido después del ejercicio.

Síntomas de deshidratación

La deshidratación tiene lugar cuando la cantidad de agua que pierde el cuerpo es superior a la que se ingiere, y se acompaña de alteraciones de las sales minerales o de electrolitos del cuerpo, especialmente de sodio y potasio.

  • Tener mucha sed.
  • Confusión y problemas de la consciencia.
  • Pesadez en las piernas.
  • Sofocos.
  • Dolores musculares.
  • Debilidad.
  • Taquicardia por un aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria.
  • Vómitos.
  • Boca seca.
  • Sudar menos de lo habitual.
  • Escasa orina y de color oscuro.
  • Piel seca.
  • Somnolencia.
  • Mareos.

La práctica de ejercicio no debe implicar situaciones que nos pongan al límite. El placer derivado de la actividad física es un elemento crucial que motiva su práctica continuada, por lo que es fundamental tener en consideración factores que podrían causar una pérdida excesiva de fluidos corporales y, en consecuencia, deshidratación. Una correcta hidratación, entre otros elementos, nos permitirá disfrutar de la actividad deportiva de forma segura y saludable.