Beneficios de la ingesta de grasas buenas en las mujeres

La ingesta de grasas buenas  en las mujeres resulta bastante beneficioso en ciertos aspectos, pero si hay algo que debemos tener muy claro es que tanto a las mujeres como a los hombres les beneficia el consumo de grasas.

La dieta del ser humano debe estar compuesta por tres macronutrientes principales: los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas. Cada una de ellas tiene un porcentaje de ingesta correspondiente por día que es importante cumplir para evitar un aumento anormal de peso.

Existen dos tipos de grasas: las grasas de origen vegetal y las grasas de origen animal. Las grasas vegetales, son los que llamamos grasas buenas, ya que no producen daños en el organismo y favorecen el funcionamiento del mismo.

Con relación al total de calorías que se obtienen a través de los alimentos, las grasas son las que mayores calorías aportan. Sin embargo, son un componente que debe estar presenta en nuestros alimentos.

El sobrepeso es producido por una alteración en el porcentaje adecuado de alguno de estos tres macronutrientes y, como sabemos, el sobrepeso se asocia con muchas enfermedades que pueden poner en riesgo nuestra vida.

¿Cuales son los beneficios de la ingesta de grasas buenas en las mujeres?

En términos generales, tanto para mujeres como para hombres, la ingesta de alimentos que contengan grasas buenas es beneficiosa puesto que los ácidos grasos esenciales son los que ayudan al metabolismo de las vitaminas liposolubles (A, D, E, K).

Sumado a esto, el consumo de grasas buenas supone una excelente fuente de energía para nuestro organismo, además de favorecer el mantenimiento de ciertas hormonas.

Entre los beneficios mas importantes que tiene la ingesta de grasas buenas en las mujeres se encuentra la salud del corazón. Grasas saludables, como omega 3, son una fuente de ácidos grasos que favorecen la disminución de triglicéridos, así como también ayudan a aumentar el colesterol “bueno” (también llamado HDL).

Asimismo, ofrece grandes beneficios sobre la presión arterial y sobre los niveles de insulina (lo cual es beneficioso para las personas que padecen de diabetes tipo 2).

Lo que se conoce como grasas insaturadas (que se dividen en poliinsaturadas y en monoinsaturadas) son las que ahora llamamos grasas buenas. Entre las grasas monoinsaturadas podemos encontrar el aceite de oliva, el aguacate, las nueces, etc. Mientras que entre las grasas poliinsaturadas podemos encontrar el omega 3.

La ingesta de Grasas Buenas en el Embarazo

La ingesta de grasas buenas en las mujeres embarazadas supone un requisito indispensable, ya que de estos compuestos depende la salud del bebé.

Los ácidos grasos son importantes ya que ellos permiten el crecimiento del feto y contribuyen a que su desarrollo sea normal. Los ácidos grasos juegan un papel importante en el buen desarrollo del cerebro así como también de la agudeza visual.

Las mujeres embarazadas deben consumir ácidos grasos (una cantidad adecuada) durante su periodo de gestación y también durante su periodo de lactancia.

¿Cuales son los alimentos con grasas buenas?

El ser humano, en sus alimentos, debe consumir grasas, ya que las grasas aportan muchos beneficios en el organismo entre los que podemos destacar el crecimiento celular y la energía.

Ahora bien, existen grasas buenas y grasas malas, y la ingesta de grasas debe estar orientado al consumo de grasas buenas, ya que no producen ningún daño en nuestro organismo y, por el contrario, favorecen el funcionamiento orgánico.

A través de la alimentación, buscamos suplir las necesidades nutritivas de nuestro organismo. Lo que se busca es que lo que se vaya a consumir sea provechoso para nuestro organismo, porque si no ¿Qué sentido tiene?

Las grasas malas son conocidas como grasas saturadas o grasas trans, que afectan de manera negativa al organismo ya que constituyen con el aumento de colesterol “malo”, lo que aumentaría el nivel de grasa en nuestros tejidos.

Grasas malas

Las grasas malas tienen una característica de diferenciación, y es que ellas se mantienen solidas a temperatura ambiente. La mantequilla, es un ejemplo de grasa saturada, si notamos ella se mantiene solida cuando se encuentra fuera de la nevera.

Todos los alimentos que contengan grasas trans o grasas saturadas incrementan los niveles de colesterol malo, por tanto la persona comienza a subir de peso.

Grasas buenas

Las grasas buenas son aquellas que el cuerpo necesita consumir. Nuestro organismo requiere de un 30% del consumo de grasas diaria en nuestra dieta, tomando en cuenta que cada gramo de grasa aporta nueve calorías.

Las grasas moniinsaturadas y poliinsaturadas son las grasas buenas, entre los alimentos que las contienen podemos destacar:

Frutos secos

Los frutos secos como el maní, las avellanas y las nueces son ácidos grasos de origen vegetal y son llamados así porque cuentan un nivel bajo de agua. Este tipo de alimentos aportan las grasas esenciales que el cuerpo necesita. Sin embargo, todo tipo de grasas aporta un nivel de alto de calorías por lo que su consumo debe ser poco.

Aceite de oliva virgen extra

El aceite de oliva también es un acido graso de origen vegetal, que aporta grandes beneficios a nuestro organismo: mejora el transito intestinal, previene la diabetes tipo 2, favorece la piel, tiene propiedades antibacterianas, etc.

Su ingesta diaria no debe ser mayor a 40ml y es recomendado para freír nuestros alimentos.

Aguacate

El aguacate es una fruta que se encuentra constituido con vitaminas y minerales, además de contener fibra y colesterol bueno. Es un buen alimento que `puede ser utilizado como porción de grasa. Suele ser utilizado para mascarillas faciales y capilares gracias a sus sorprendentes propiedades nutritivas.

¿Por qué el consumo de grasas malas engorda?

Las grasas malas son las que contribuyen a la formación de colesterol malo (LDL) este colesterol malo es el que, a su vez, permite que haya acumulación de grasa en los tejidos de nuestro organismo.

La acumulación de colesterol puede darse en cualquier parte de nuestro organismo, favoreciendo la aparición de enfermedades como diabetes tipo 2, obesidad, aterosclerosis, infartos, hipertensión, etc.

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